Sigue en la mirilla la protección al consumidor

   Santiago de Cuba, 24 de oct.- Las nuevas medidas contenidas en la Resolución 54/2018 para la protección al consumidor, puestas en práctica en el país hace ya varios meses, siguen impactando en Santiago de Cuba en el sentido de su influencia en la prestación de un mejor servicio y eliminación de irregularidades y violaciones.

 Sandra Diez Aguilera, dependienta de farmacia durante 26 años, ya observa sus frutos y piensa que es una muestra más de la política social de la Revolución que va más allá de la defensa del derecho de las personas a acceder al trabajo y a los servicios de salud, educación, seguridad social, entre otras asuntos esenciales en la vida.

Estas medidas benefician a todos y desde el puesto en que nos desempeñemos  debemos esmerarnos  para que se cumplan, si tenemos en cuenta el concepto de que todos somos consumidores, señala quien fuera dirigente de la Central de Trabajadores de Cuba por varios años.

Conozco bien lo que plantea la Resolución, dijo, y considero que las administraciones de los centros tienen una alta responsabilidad para que se cumpla, ya que deben garantizar las condiciones para que el trabajador pueda ofrecer un buen servicio y proteger al consumidor.

Por ejemplo, hay que seguir exigiendo por el manteniendo de las pesas en buen estado, que casi todas están obsoletas por el reiterado uso,  además de asegurar monedas fraccionarias para devolver al cliente, que son dos de los aspectos más cuestionados y polémicos en bodegas, agro y otros sitios donde se presta servicios y que irritan a la población, añadió.

Alberto Barroso Caballero, dependiente por 24 años de bodega en el supermercado de Micro 3, en el Centro Urbano Abel Santamaría, de esta ciudad,  coincide en el papel que deben desempeñar las administraciones para ellos poder proteger al consumidor y darle el servicio que merece.

Considero que la Resolución es un instrumento vital para realizar mejor el trabajo, se ha discutido y comprendido, solo falta su completa aplicación, ya que el consumidor está en su derecho de reclamar por la falta de calidad o de mal pesaje  del producto que compra, pero todo debe hacerse con ética, respeto y decencia.

Barroso Caballero, quien es diligente y todo un caballero en su puesto de labor, según criterio generalizado de sus clientes, insistió en la urgencia de arreglar las pesas, que tengan su sello de calidad, y asegurar menudo para el cambio, pues el Banco en ocasiones no satisface esta demanda.

Por otro lado, Nelia Arzola Ramírez, cuentapropista de productos agropecuarios, cree que la calidad debe prevaler como garantía de respeto al pueblo, y en su caso le satisface servirle bien, pues  cuando su mercancía merma o se deteriora por el tiempo, le baja el precio, para que el cliente se marche complacido.

La  Resolución tiene todo mi apoyo porque aboga por el respeto y la calidad del servicio que prestamos,  yo la aplico, la aplaudo y la cumplo al pie de la letra, que es lo más importante, pues soy una trabajadora de ley y de compromiso, subrayó.

Ciertamente entre las cuestiones que siguen suscitando preocupación casi unánime de los clientes está el mal estado de las balanzas, la poca disponibilidad de dinero fraccionado, y las deficiencias en los embalajes de algunos comestibles y comidas rápidas, que también afectan la labor.

Otros opinan que las administraciones deben ser más exigentes con respecto a la limpieza de los locales, la higiene personal y el cumplimiento de las normas técnicas establecidas para la cocción de los alimentos, que tienen tanta prioridad como la presencia de los medios y recursos necesarios para el trabajo, y solo llevan una mayor responsabilidad de todos.

En honor a la verdad los instrumentos de pesaje empleados en Cuba poseen en su mayoría una marcada caducidad y desactualización respecto al Sistema Internacional de Unidades, que se usa en casi todos los países del mundo.

Bodegas, instalaciones del comercio y puestos de particulares, por solo citar algunos, tienen a la libra castellana, americana y la onza como la medida estándar para las transacciones comerciales, toda vez que debieran prevalecer las basadas en el kilogramo (kg).

No obstante, el problema de la estafa cuando se perjudica a la población, va más allá del tipo de báscula, siempre que esté adecuadamente calibrada, y en esto incide fundamentalmente el factor humano.

Ante la real y visible degeneración de estos equipos, pudiera pensarse en una mayor desprotección a los consumidores que realizan sus compras de diversos productos en centros estatales y de los sectores cooperativo y privado, de ahí la importancia de que las básculas estén debidamente certificadas.

Entre las normas jurídicas rectoras de este importante aspecto en Cuba se encuentra el Decreto Ley No. 183 “De la Metrología”, de 1998, que regula y establece las responsabilidades y funciones con respecto a la metrología que asumen el Estado, las entidades y los ciudadanos y que no excluye ninguna forma de gestión, además del Decreto No. 270 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros como reglamento de la anterior disposición.

Por Aída Quintero Dip.

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