Comentario periodístico y comentario popular

Según el Pequeño Larousse el vocablo comentario significa: observaciones sobre un texto y también, interpretaciones malignas de hechos y situaciones. El Diccionario de Sinónimos y Antónimos, de Saint de Robles señala entre los sinónimos de comentario: crítica, interpretación, glosa y explicación.

El comentario como género periodístico está bien definido a pesar de su diversidad y suele considerársele superior al popular, barrial o callejero: el comentario verdadero es el que aparece en los medios, el que se publica. Este criterio constituye una manifestación del viejo prejuicio que subraya la primacía de lo culto sobre lo popular, de lo escrito sobre lo oral, de lo oficial sobre lo oficioso.

Me parece que la operación de oponer los dos tipos decomentarios, de confrontarlos es inútil y no contribuye a los intentos de entender cabalmente las riquezas de la realidad, si es que tal posibilidad existe. La superposicióndel comentario periodístico sobre el callejero es irrentable.

Ambos están de moda y eso favorece caracterizar a cada uno e intentar una comparación a partir de similitudes y diferencias, pero desechando de antemano la pretendida superioridad de uno sobre el otro, actitud que no aporta sino empobrece la discusión. Las dos modalidades de comentario se complementan y no tiene sentido asimilar una y negar la otra.

La popularidad del comentario periodístico obedece a sus ventajas sobre otros géneros. El comentario asume un asunto de máxima actualidad – cualquier tema puedeser objeto de comentario-,género al cual nada humano le es ajeno. El comentario por definición es breve, formalmente libre: el comentarista puede utilizar la primera persona; el comentario es personal, informa y opina, su función fundamental: es un género de opinión por antonomasia y tiene la posibilidad de propiciar el diálogo, una de sus mayores virtudes porque estimula la recepción activa de los públicos.

Tan de moda está que es casi imposible que algún medio lo excluya de su programación. La tendencia dominante en radio y televisión, no solo en Cuba, consiste en insertar comentarios en programas informativos o musicales de amplia duración; aunque hay medios que le ceden un espacio propio, es lo más frecuente en los periódicos impresos y digitales. Para no ir lejos, en Santiago de Cuba el periódico Sierra Maestra apela a las bondades del comentario cuya presencia en la página de opinión es permanente; en Radio Mambí lasrevistas y los informativos incluyen comentarios; tales son los casos de programas como Radiando, Saeta, el Noticiero y Contigo Estoy.

El barrio tiene su propia narrativa, su propio modo de relatar los hechos e interpretarlos y esto afianza al comentario popular. El comentario callejero no se atiene a reglas, simplemente existe; carece de un autor, los autores son a su vez público; aborda cualquier tema aunque prefiere aquellos muy actuales y polémicos, los mismos que nuestra prensa con su habitual parsimonia tiende a soslayar o a publicar tarde. Su gran desafío es la credibilidad, pero ni en eso es inferior a la prensa escrita o a la digital donde, a nivel internacional, predominan los corrosivas fakenews, elaboradas con tantos condimentos que suelen ser más creíbles y disfrutables que las anodinas noticias cotidianas.

Una de las ventajas del comentario callejero reside en su capacidadde multiplicación, de llegar a todos, a veces deformado porque, imaginativos como somos, hay quienes añaden al comentario original elementos de su cosecha. El comentario barrial no requiere autorización de nadie para divulgarse, mientras la prensa tiene sus rutinas, sus burocratismos y sus regulaciones, el comentario callejero es libre; el único precepto que debe respetar, so pena de perder oyentes, es la ley del interés.

El cuestionamiento de los valores del comentario popular, la tendencia a oponerlo al periodístico, es infértil. Parece que debemos aceptar que existe y es valioso. Muchas verdades las sabemos primero gracias a la labor incesante y gratuita de los comentaristas del barrio; mientras los medios se preocupan por la inmediatez, ellos andan por la simultaneidad.

Desde luego que el comentario periodístico es básico para la sociedad, por la profesionalidad de quienes lo conciben; pero desdeñar el popular no es aconsejable, al contrario nuestros periodistas deberían imitarlo, quizás no en sus técnicas,sino en su espíritu, su forma fresca de entender una realidad que por ser del barrio es de todos.

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