Cultivar decencia, civismo, responsabilidad vale la pena

Cualidades tan indispensables en la vida de cualquier sociedad como la decencia, el civismo, la responsabilidad y la disciplina son necesarias cultivarlas en el desarrollo de la personalidad de los seres humanos, un respaldo vital para la formación de hombres y mujeres de bien, en condiciones de aportar a la nación donde viven y actúan.

De ahí que la educación cubana haga énfasis en este aspecto, guiada por la prédica de José Martí, quien advirtió: “Hombres recogerá quien siembre escuelas” y “Besos recogerá quien siembra besos”, en auténtica alusión al valor de la instrucción y los afectos en las relaciones humanas, práctica que constituye una garantía en la forja de hombres y mujeres íntegros y capaces de asumir tareas con mayor disposición y posibilidades.

Esas sentencias martianas tienen plena vigencia en la fragua de las nuevas generaciones y, sobre todo, en el papel que en ese sentido corresponde desempeñar a la familia, máxima responsable de crear hábitos de convivencia y una conducta social y moral que propicien relaciones positivas desde la cuna, en aras de lograr un adecuado comportamiento a nivel de la sociedad.

Por ejemplo, la decencia, el civismo, la responsabilidad y la disciplina son fuente de virtudes de prioridad cuando se transforman en actitudes que propician contrarrestar situaciones negativas, adversas o difíciles en la existencia misma de las personas, como es el caso de la pandemia por el nuevo coronavirus que afecta hoy a la humanidad y, por ende, a Cuba.

Dolorosamente, a veces, una conducta social cívica responsable no es práctica asumida por algunos ciudadanos que no valoran en su justa dimensión lo que un comportamiento inadecuado o no cumplimiento de una medida orientada puede acarrear a escala de la sociedad, como ocurre en el enfrentamiento y control de la COVID-19 en la que el Estado cubano ha puesto toda su inteligencia y energía para vencerla.

Precisa repetir que son cualidades o maneras de actuar que la Revolución siempre ha respetado, fomentado y defendido, en una época en que los especialistas acentúan la necesidad de obtener una convivencia armónica, que se logra, en gran medida, con una buena comunicación, en la cual no debe prevalecer la ofensa, la desidia, la agresión, y sí claridad meridiana en el mensaje sobre la base del respeto.

No hay nada mejor para alimentar el espíritu que saber agradecer y valorar prudentemente la dedicación y méritos de quienes nos rodean; por ejemplo, el desempeño de los médicos, técnicos, laboratoristas, enfermeros y especialistas de diversas ramas de la Medicina merece el elogio en cualquier tiempo y más ahora, lo cual no demerita a nadie, más bien engrandece al ser humano.

Una actitud cívica responsable de cada ciudadano apuntala y afianza la altruista labor del personal de la salud, consagrado en cuerpo y alma a la atención esmerada de pacientes, su cura y salvación a riesgo de su propia vida, reflejo de una vocación humanista que no es nueva, pero siempre fortalece por ser la cosecha de virtudes y valores esenciales forjados por la Revolución.

Ciertamente son tiempos en que abundan misiones generosas a las cuales dedicarse, con muchos ejemplos en esta cruzada por la vida y la esperanza de personas de todas las edades y, sobre todo, de jóvenes que ofrecen una tremenda satisfacción de los sólidos valores existentes en la generación que se está formando en el país, en la defensa del principio de cooperación y solidaridad fomentado por la Revolución.

Paradójicamente, en época de pandemia también crece la mala plaga de quienes se aprovechan de coyunturas difíciles para lucrar a costa de las necesidades de los demás y provocan indisciplinas y delitos que hay que ponerle coto y enfrentarlos con valentía, en el momento y sitio adecuado, para que el mensaje llegue con claridad y tenga el efecto que deseamos; de lo contrario, qué aportes estamos haciendo para la solución del problema.

Lo cierto es que tales conductas negativas perjudican el desarrollo pleno de la sociedad y la dedicación de las personas a las funciones de mayor prioridad en este momento, en que el combate frontal para darle el tiro de gracia a la COVID-19 es decisivo para seguir en los planes de hacer un mejor país con todos y para el bien de todos.

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