De aquí y de allá

Muchas cosas se hablan y se escriben en la Internet a través de sus plataforma más populares, entre otras, Facebook, YouTube y Twitter, a veces muy objetivas y necesarias, otras engañosas e inservibles para quien busque seriedad, formalidad y sobre todo verdad informativa.

Facebook es sin dudarlo, la plataforma que permite la mayor cantidad de opciones publicitarias, pues cada texto que se sube a ese andamiaje incontenible, puede ir acompañado de videos, fotografías, emjois y muchas otras formas de apoyo, que por igual pueden ser ilustrativas de un buen mensaje o también manipuladas para dar mayor credibilidad a una infamia.

Pero lo peor de todo, es la enorme cantidad de personas que caen en esas redes y dan por seguro lo que han visto o leído: “se dijo por Facebook” o “salió el video en YouTube”

Es increíble llegar a un lugar cualquiera de este universo, digamos a un país en función de trabajo o como simple visitante y tener que escuchar afirmaciones que te mueven a la risa o a la rabia, es indignamente como personas te discuten sobre un suceso o una historia mal contada en Internet, como si los cubanos fueran ellos y no tú o como si tú acabaras de llegar del planeta Marte.

La mar de personas que matan en vida y te lo discuten, como si ellos hubiesen estado presentes en sus funerales, las historias que te cuentan de la ciudad donde tu vives, a veces hasta de la misma cuadra donde naciste y te juran y perjuran que lo que dicen es verdad “…porque salió en Facebook y porque lo vio con foto y todo”

Es tan poderosa la maquinaria de desinformación en las redes sociales que si sumas las muertes por la Covid-19 en datos y cifras que me han aportado y discutido mis seguidores y amigos de Facebook, ya apenas quedaríamos unos pocos Cubanos zombis por las calles de una desierta isla desmembrada y polvorienta, como las del viejo Oeste pero sin nadie silbando desde un portal.

Tampoco es que sea del todo malo, porque como mismo te porfían de sucesos que jamás sucedieron y te exageran las anécdotas creadas por la imaginación sana o mal sana de algún ente trucado, tú también tienes alguna posibilidad a la réplica y quizás la oportunidad de subir a tu muro lo que es justo y verdadero.

Y digo quizás porque cuando tu opinión se hace fuerte y creíble, cuando descartas con evidencias irrebatibles las falsedades publicadas de manera involuntaria o voluntaria, que de ambos tipos pueden ser, entonces hay mecanismos para borrarte, aislarte o bloquearte y de bloqueo sabemos nosotros.

En verdad es difícil decirle a nadie, y se convierte en una falta de ética y de respeto, por mucha televisión que veamos o mucho Facebook que consultemos, cual es la realidad del país donde vive esa persona o como fueron los sucesos donde, él y no tú participa, aparte los puntos de vista que cada quien defienda.

Yo soy de aquí y no de allá, entonces el que es de allá, que no trate de saber más que el que es de aquí, a eso se llama respeto.

Escrito por Santiago Carnago López

Deja una respuesta