En la confianza está el peligro

“En la confianza está el peligro”, es frase aplicada de justa manera e indiscutible actualidad en tiempos en los que nos invade la pandemia del sars–CoV-2 responsable de la Covid-19.

Y si al principio de la propagación del virus se alertaba no confiarnos de quienes teníamos cerca para evitar el contagio y se nos pidió el uso de los naso-bucos y el lavado permanente de las manos con líquidos desinfectantes, hoy se hacen mucho más necesarias las medidas de aislamiento, para mantener la seguridad de no propagar al nuevo corona virus.

La diferencia sustancial entre los primeros momentos de la llegada de la Covid-19 al archipiélago cubano y esta etapa, donde parece estar bajando la curva de casos positivos, es divergente por los modos y medios de encontrar a las personas positivas.

La primera alerta de casos introducidos en el país fue descubierta de manera fácil, incluso por personas no entrenadas ni profesionales de la salud, era evidente el portador del sars–CoV-2 por la simple tos de alguna persona, o la aparición de fiebre, descubierta con solo poner un termómetro al paciente.

Fue punto de mira la presencia de extranjeros en nuestra calles y plazas, el control de viajeros y la relación por contacto con ellos, fue también referencia para la vigilia, aquellos connacionales que regresaban de viaje procedentes de países donde ya la Covid-19 tenía fuerza masiva.

Sin embargo, ahora no hay entradas ni salidas por las fronteras aéreas ni marítimas en Cuba, los extranjeros que aun están en nuestra ciudad se mantienen dentro de las casas de arrendamiento o los hoteles escogidos para su confinamiento.

A esta altura los niveles de pesquisaje arrojan una verdad: la mayor cantidad de casos que se descubren son asintomáticos, no presentan cuadros febriles ni tos, tampoco dolores de cabeza o sea que lo puedes tener a tu lado tan aparentemente sano y saludable como tú, o viceversa, tu puedes parecer tan sano y saludable como cualquiera y ser un positivo mas.

Ese es el peligro que se corre ante la confianza de creerte invulnerable por el solo hecho de no sentirse enfermo.

El refrán de estos tiempos de pandemia por la Covid-19 debe ser “extremar la desconfianza, para alejar el peligro”.

Se ha dicho en incontables ocasiones, la vacuna contra la pandemia es el aislamiento social, que la detención de la propagación del virus se halla en la salubridad insistente al lavarse las manos con soluciones desinfectantes y tener protección con agua clorada para las suelas de nuestro calzado que son propagadores ideales del sars–CoV-2.

Sin espanto ni desasosiego, con calma mesurada y mucha precaución, mantengamos las mismas medidas que ya estamos practicando desde el inicio de la pandemia en Cuba y ten en cuenta que solo el estado y las autoridades de salud serán las encargadas de modificarlas, hasta ahora mantener las medidas de restricción y como decimos en los CDR, “Con la guardia en alto”

Escrito por Santiago Carnago López

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