Inmunidad innata

Por la importancia que tiene el conocimiento de los sistemas inmunitarios en el ser viviente, es por lo que abordamos en este comentario, lo relacionado al sistema inmune innato, que viene siendo como el sistema primario o sea, el que genera el propio cuerpo de las personas, también conocido popularmente como anticuerpos y que el ser humano y los animales va incrementando con el paso de la vida, los contactos con otras personas y los distintos entornos donde convive y se desarrolla.

Esta inmunidad innata también se condiciona, porque nuestra fortaleza biológica lucha y en ocasiones vence espontáneamente algún ataque viral de modo parcial o total, es el caso de los que contraen el Sars CV2 y se muestran asintomáticos, en estos casos son personas con determinados factores defensivos innatos que hacen resistencia a los síntomas y lo controlan, en algunos casos hasta vencerlos, sin que jamás aparezca la enfermedad y en otros casos le van haciendo resistencia hasta que los síntomas de la Covid-19 aparecen, pero hasta ese momento no dan muestras evidentes de la enfermedad ni alarmas de haberla contraído y solo con pesquisas es posible descubrirla.

Al realizar las pesquisas en una persona asintomática y que aparentemente no porta el virus la enfermedad, puede ser diagnosticado precisamente por el combate al cual la inmunidad innata se está enfrentando y que altera los valores moleculares. Y es que el sistema inmunitario innato puede detectar en las células una variedad de señales de riesgo llamadas patrones moleculares asociados que delatan el peligro, pero que son descubiertos con los análisis de laboratorio al cual se someten esos pacientes. De ahí la importancia del pesquisare y el control que se tiene de los focos de propagación de la Covid-19 en Cuba

El sistema inmunitario innato protege los individuos de las infecciones con varios caminos de defensa que van haciéndose más complejos de acuerdo al nivel de agresividad de la enfermedad. Las más simples son las barreras físicas, que evitan que patógenos como bacterias o virus entren en el organismo. Por supuesto entiéndase por barreras físicas, la salud con la que contamos, la edad, el peso corporal y hasta el entrenamiento en ejercicios deportivos.

Si un patógeno (virus) penetra estas barreras, el sistema inmunitario innato de nuestros cuerpos le daría una respuesta inmediata con posibilidad de vencer en la batalla, sin embargo, si los agentes patógenos evaden la respuesta innata, los vertebrados poseen una tercera capa de protección, que es el sistema inmunitario adaptativo. Aquí el sistema inmunitario adapta su respuesta durante la infección para mejorar el reconocimiento del agente patógeno.

La información sobre esta respuesta mejorada se conserva aún después que el agente patógeno sea eliminado, bajo la forma de memoria inmunitaria, o sea la capacidad que adquiere nuestra naturaleza biológica de reconocer el virus cuantas veces nos ataque, ya que el sistema inmunitario adaptativo lo podíamos comparar con las computadoras, que cuando pones algún aditamento externo, de inmediato te lo anuncia para que le pases el antivirus, por tanto ha quedado nuestro sistema preparado y listo para alertar y contrarrestar en ataques más rápidos y más fuertes si en el futuro el sistema inmunitario detecta este tipo de patógeno.

Tanto la inmunidad innata como la adaptativa dependen de la habilidad del sistema inmunitario para distinguir entre las moléculas propias del cuerpo y las que no lo son, porque llegan desde el exterior. Así funciona, y hace que nuestro cuerpo al ser invadido por algún virus, active un rastreo con todo su sistemas de señales y como conoce lo que tiene de naturaleza o sea las que le son genuinas, hace la diferenciación.

Las moléculas propias son aquellos componentes de un organismo que el sistema inmunitario distingue de las substancias extrañas. Al contrario, las moléculas que no son parte del organismo, son reconocidas como moléculas extrañas o que no le están asociadas por lo tanto son propensas al ataque y así el sistema de defensa actúa.

Nos queda claro que las autoridades científicas el mundo, no declaran aun a ningún ser humano que tenga inmunidad adaptativa al Sars Cv2, pues se estudia la posibilidad de que los contagiados sean inmunes a un nuevo contagio con el mismo virus y eso está por confirmar. Por tanto, la inmunidad a la Covid-19 tiene que ser adquirida, eso en buen castellano quiere decir vacuna, que aún no existe y marco el 28/5/2020 como afirmación en este artículo, porque esperanzas tenemos todos que quizás mañana exista.

Un próximo comentario acerca del sistema inmunitario adquirido leerás en esta web o podrás escuchar en algunos de nuestros programas en la CMKW en Santiago de Cuba.

Escrito por Santiago Carnago López

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