La crítica y sus espacios

Asimilar la crítica aun cuando nosparezca discutible es una actitud que denota paciencia, valor y capacidad de reflexión. Tenemos que aprender a convivir con un entorno donde la crítica funciona como una opción de crecimiento social, como una oportunidad para valorarnos.

Saber apreciar el criterio ajeno con independencia de las razones que lo motiven y concuerde o no con el nuestro, debía ser entendido como unacualidad, como una estrategia correcta para eldiálogo: si usted es incapaz de escuchar el criterio ajeno,cómo puede aspirar a que los demás acepten el suyo.

Siempre existen opiniones sobre lo que somos y lo que hacemos. Por otra parte, cuando profundizamos en los problemas esta contingencia suele conducir a la crítica: son dos verdades que deberíamos considerar.

Nos critican por razones contradictorias, pero atendibles. Nos cuestionan por dedicar demasiado tiempo al trabajo y menospreciar la atención al hogar, a la familia y luego vienen los problemas. No todos tenemos la capacidad de transitar con éxito por estas dos esferas de la vida social que, además, son complementarias.
Nos cuestionan incluso sin palabras, con un gesto, una mirada.

Así ocurre cuando explicamos la imposibilidad de participar en el trabajo voluntario para limpiar la calle, que debería estar limpia. El domingo es el día que escribimos largo y disponemos del espacio para revisar internet y enviar correos, en casa no tenemos ninguna de estas dos opciones. Pero, de todos modos participamos, nos apresuramos, vamos ante la computadora bien temprano y regresamos ahigienizar la cuadra.

Hay personas a quienes no les agrada que le pidamos, por favor, que bajen la música. Lo mismo sucede cuando le solicitamos a los doministas de la esquina que no tiren tan fuerte las fichas: en la cuadra hay viejos, personas que trabajan de madrugada,enfermos, gente que necesitan dormir temprano y aunque todos fuéramosjóvenes, saludables y estuviéramos de vacaciones, se impone respetar la privacidad, el espacio ajeno. Casi siempre aceptan nuestros señalamientos, pero sus rostros los desaprueban.

En casa nos critican por pasarnos media vida tratando de ayudar a los demás merezcan o no apoyo. Cuando estabas en buena, medicen, te dedicabas a socorrer a los otros. Ahora que eres un simple ciudadano muy pocos de los que ayudaste dan la cara. Incluso cuando estabas trabajando en México,ninguno vino a ver si estábamos vivos, si hacía falta algo. Pero,cuando regresaste aparecieron en masa a ver que se le pegaba. Y túcallas, perono bajas la cabeza como debieras.

Aún en nuestras reuniones, entre militantes, cuando acudimos al proverbio español “no se puede predicar agua y beber vino” o afirmamos que debemos decir lo que pensamos con respeto y sin temores, algunos nos cuestionan con su silencio: nos miran de soslayo. Y si insistimos en que la única manera de trabajar pasa por hacer las cosas bien, por sersistemáticos, responsables y obtener resultados positivosa como dé lugar. Algunos se parapetan tras un muro de justificaciones y otros prefieren mantenerse al margen.

Tal vez si procediéramos al contrario también nos criticarían. Nos acusarían de callar, de no haber sido profundos en el análisis, de no alertar a tiempo. Resulta que somos tercos: estamos empeñados en seguir y evaluar los cuestionamientos en el trayecto.

Continuar una obra que nos viene desde tiempos lejanos, desdeJoséMartí, el HéroeNacional de Cuba; de cerca, de Fidel Castro, el LíderHistóricode la Revolución Cubana y que tiene continuidad en la dirección actual del país. Continuar más que opción es compromisoque debemos asumir con todas las herramientas afiladas entre ellas la críticaoportuna, madura, responsable y proactiva.

Creo que seguir siendo lo que somos es responsabilidad nuestra. Renunciar a ejercer el criterio sería una actitud suicida y, con independencia de que en las ramas aparezcan manifestaciones que nos parecen cuestionables, debemos criticar sobre la marcha y avanzar; cada cual desde su parcela – y de la de todos- tiene la posibilidad de contribuir a afianzar certidumbres. Nadie debe desdeñar lacrítica ni detenerse a esperar a que otros resuelvan los problemas. No veo otro camino para construir una sociedad mejor donde la crítica, desde luego, tenga su espacio.

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