La tierra sirve si el hombre sirve

Ese pensamiento martiano le viene como anillo al dedo al interés de la máxima dirección del país y de los directivos de la rama agropecuaria por alcanzar la verdadera soberanía alimentaria y nutricional, en una nación como Cuba que incluye este asunto como prioridad en su estrategia de desarrollo económico y social.

Para lograr tan importante objetivo que tributa a la alimentación del pueblo hay que empezar necesariamente por la tierra, consideran avezados cooperativistas y campesinos en eso de descifrar los secretos de cada metro del suelo y de obtener buenas cosechas año tras año.

La tierra sirve si el hombre sirve, constituye un estímulo para multiplicar los esfuerzos de los labradores, quienes deben estar convencidos de que potenciar la producción de alimentos no admite espera y para ello hay que aprovechar al máximo las bondades de la tierra.

Esa actitud distingue a los agricultores avalados por resultados alentadores, los cuales no creen en milagros, no siguen pensando que los insumos llegarán de otros rincones del planeta; pero sí creen que encadenarse con la industria nacional es una vía loable para avanzar en sus propósitos.

Es que urge vislumbrar que la producción de alimentos constituye la primera línea de la Estrategia de Desarrollo Económico y Social de la Cuba de hoy, lo que quiere decir que este aspecto representa una cuestión clave, cardinal para el presente y el futuro la isla.

Se explica así la insistencia de las principales autoridades de la nación de tener en el punto de mira la tierra, fuente inagotable de riquezas, y los modos de aprovecharla mejor en beneficio de la producción nacional de alimentos.

Se requiere entender cabalmente, y actuar en consecuencia, que para lograr que la reanimación integral de la empresa sea sostenible precisa tener las áreas bajo riego y el programa de inversión bien definido, además de aprovechar las medidas adoptadas en aras de fortalecer la empresa estatal socialista, entre otras acciones de prioridad.

Lo ha indicado el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel con claridad meridiana, el camino está en soltarse a producir y ponerle inteligencia a todo cuanto se hace para avanzar, además de intercalar cultivos, ampliar producciones y destrabar todo lo que en estos momentos puede ser obstáculo o limitación.

A pesar de una situación epidemiológica compleja por la pandemia, que ha hecho variar planes y propósitos, la convocatoria está en pie en pos de la búsqueda de nuevas maneras de hacer, así como utilizar adecuada y sabiamente las potencialidades que en cada lugar existen; en resumen, salir adelante por nosotros mismos, con el respaldo valiosísimo de la ciencia.

Firmes en el surco debe mantenerse el campesino, el cooperativista y todo aquel que trabaja la tierra; Cuba necesita que esa sea su principal trinchera, si verdaderamente queremos alcanzar la soberanía alimentaria y nutricional frente a un despiadado bloqueo económico, comercial y financiero que sigue ahí, aunque acaba de ser rechazado por 184 países en la Asamblea General de la ONU.

Colaboración de la Periodista Aida Quintero Drip

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