“Los goces de familia”

“Tiempos modernos”, es el título de una de las importantes películas de Charles Chaplin, importante actor y dramaturgo del cine universal. La película en cuestión muestra de manera jocosa y silente, los percances que ocurren a los personajes, en la aparición de las novedades tecnológicas a las que el hombre se va enfrentando en su época.

Nos sucede igual en estos nuevos tiempo de modernización e Internet y redes sociales, lo que a diferencia de lo jocoso y silente, estos tiempos son de altos decibles y mucha seriedad en el tratamiento del fenómeno sociológico al que nos enfrentamos.

Los teléfonos celulares y tabletas digitales van obteniendo una supremacía impensable en la ocupación del tiempo físico y real de los individuos, y para muchos, va mas allá de la necesidad de comunicación, ahora es conexión para todo y en todos los momentos, incluyendo los de compartir la mesa con la familia, porque hasta en ese instante se anda con el teléfono conectado o jugando y es ahí donde me quiero detener.

Los juegos de Internet son en su mayoría “juegos individuales”, a no ser que usted se conecte en redes con otros internautas, aunque de todos modos su juego es su juego, su teléfono su teléfono y su soledad es su soledad. Y mientras, que sucede con la socialización de la familia.

Hoy estamos en aislamiento social físico por los avatares de la Covid-19, pero cuando usted se aferra al teléfono u otro medio de conexión al exterior, entras también, dentro de tu casa, en un aislamiento psicológico y existencial con la familia, aíslas las relaciones interpersonales y con ello, lo comunicacional y lo afectivo.

Los momentos de compartir con tu gente en tiempo de pandemia se hacen más necesarios que nunca, la abuelita, que en tiempos normales con pocos tiene que conversar porque la parentela parte al trabajo o a las escuelas, tiene ahora la maravillosa posibilidad de acompañar su soledad.

Y porque no jugar en grupos, en las tardes, como se hacía siempre, divertirse entre todos, dando cabida a juegos como los de la parchís, o el capitolio, y hasta algún jueguito de bingo ande oculto en el armario de los viejos recuerdos.

Las barajas son muy divertidas, si son las españolas acompañadas de ese lenguaje de señas misterioso, donde la sota se pide sacando disimuladamente la lengua o el rey inflando lo buches.

La muy tradicional “solterona” que tanto divierte y tan olvidado está en nuestros juegos pasivos de mesa, esa suerte de robar para emparejar las cartas y que de pronto cuando te queda una sola te cae la “solterona” y a reír todo el mundo, porque se juega en grupos de una sola vez.

Y que me dicen del dominó que pone a la familia en cola para entrar en pareja cuando le den un “zapatero” al tío o al abuelo. O el ajedrez que a la vez que entretiene instruye y ayuda a pensar.

Es muy hermoso e importante reunir a la familia en torno a algún motivo que les permita, mirarse a los ojos, reír a carcajadas y pasar el tiempo con regocijo; alejando el estrés y recomponiendo la soledad de este obligatorio aislamiento.

Es necesario fortalecer el entorno familiar y retomar lo colectivo. Apartar un poquito el Internet y las acciones individuales que nos transportan a una soledad ilimitada.

Definitivamente es imprescindible, ahora que nos protegemos en casa, anudar los lazos familiares como fue siempre: porque al decir del periodista y filósofo italiano: Giuseppe Mazzini “Los únicos goces puros y sin mezcla de tristeza que le han sido dados sobre la tierra al hombre, son los goces de familia”.

Escrito por Santiago Carnago López

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