Nuevos hijos de la Patria hacen hoy su Moncada

En tierra de Santiago de Cuba, testigo más cercano de la heroicidad del 26 de Julio, devenido Día de la Rebeldía Nacional, predominan hijos e hijas legítimos del Moncada que se levantan cada amanecer afianzando los ideales patrios y desafiando el trabajo creador de riquezas, para que la nación siga libre y soberana rumbo hacia un mejor futuro.

Esos frutos genuinos de la epopeya de 1953 pudieron nacer, crecer, vivir, estudiar, trabajar y aportar por el bien de la sociedad gracias a que hubo un asalto a la segunda fortaleza militar de la isla para que el Apóstol de la independencia de Cuba no muriera en el año de su centenario, y porque esa proeza dio paso a una Revolución indetenible hasta la victoria definitiva, el primero de enero de 1959.

Debido a que el joven abogado Fidel Castro, al frente de los bravos integrantes de la Generación del Centenario, llevaba en el corazón las doctrinas del Maestro, el Santiago y la Cuba entera de hoy están repletos de hijos del Moncada, empeñados en acrecentar la gloria del país en la educación, en la salud, en cultura, en el deporte, en la ciencia y en todas las ramas del quehacer humano, a pesar del férreo bloque de los Estados Unidos contra la isla.

Hijos del Moncada son ahora héroes por la vida en el combate tenaz de la nación para eliminar la pandemia por la Covid-19; los más valientes ejercen como especialistas, médicos, técnicos y enfermeros desde la línea roja para salvar a sus compatriotas, otros actúan en las pesquisas en las comunidades, como voluntarios o mensajeros en los centros de aislamiento, para ayudar a las personas más vulnerables y donde se requiere su concurso.

Hijos del Moncada son los que ahora mismo se hallan en los campos de frente a la producción, prestos a coger la azada y transformar el surco en productos para la alimentación del pueblo y que en cada palmo de tierra crezcan la yuca, plátano, calabaza, malanga, boniato, y verduras como tomates, ajíes, habichuelas, berenjenas, quimbombó, repollos….

También herederos de esa pléyade de cubanos dignos que atacó el cuartel Moncada se afanan en las industrias para fomentar los renglones exportables y los que sustituyen importaciones, en aras de respaldar el desarrollo y avance de su país en tiempos de crisis económica global por causa de la pandemia, que se torna cada vez más peligrosa y cobra nuevas muertes a la humanidad.

Muchos de ellos han recibido merecidamente el diploma Jóvenes por la vida por su generoso servicio en tiempos de la Covid-19, honor que seguirán enalteciendo en aras de defender ideales y desafiar cada una de las esferas de la vida socioeconómica, para que definitivamente se elimine el criminal bloqueo y nada frene el anhelo de construir un mejor país para todos y por el bien de todos, como quería José Martí, el autor intelectual del ataque al Moncada.

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