Prevenir más prevenir, fórmula ideal contra la Covid

Si prevenir vale tanto como acometer, como advirtió José Martí desde pasados siglos, en el contexto de la pandemia por la Covid-19 que ha representado una tragedia para la humanidad esa acción resulta clave, en aras de evitar la propagación de la enfermedad como la mejor manera de enfrentarla, contenerla y vencerla.

Si verdaderamente se quiere lograr un control efectivo del Sars-Cov2 cada cual debe ser receptivo y cooperar. Ahí cuenta la disciplina ciudadana, una actitud cívica responsable y el cumplimiento estricto de las medidas higiénico sanitarias, con el indispensable uso del nasobuco, en ocasiones hasta en casa y mucho más en sitios públicos.

Una de las principales lecciones para Cuba de la Covid-19, que apareció a finales del 2019 para conmover al mundo en el 2020 con afectación en el país a partir de marzo de ese año, es la garantía que ofrece para su combate la alianza entre ciencia y medicina, es decir, entre científicos e investigadores de alta calificación junto a probados profesionales de la Salud Pública.

Ese vínculo de trabajo riguroso y permanente en la búsqueda de las mejores soluciones colectivas ha propiciado y evidenciado las fortalezas de los protocolos en el tratamiento, lo que ha influido en una favorable evolución de la letalidad de la enfermedad en la isla, comparada con otras naciones y regiones del mundo.

Asimismo se ha puesto de manifiesto la valía del desempeño en la Atención Primaria de Salud, cuyos sistemas de vigilancia y labor clave de los médicos y enfermeras de la familia ha sido un baluarte en la detección de casos sospechosos, lo que confirma que la prevención es un asunto de primera prioridad para enfrentar y contener la peligrosa enfermedad.

Incluso, en momento en que Cuba marcha por el camino de inmunizar a toda su población y cuando sus vacunas Abdala, Soberana 02 y Soberana Plus presentan efectividad y están aprobadas para su uso de emergencia, tampoco puede soslayarse una instrucción importante que mucho se ha reiterado: la mejor vacuna contra la Covid hasta hoy sigue siendo la prevención porque así se evita el contagio.

Ahora la batalla está en que estas enseñanzas sean útiles para ahora y para mañana, y atender con prontitud y sistematicidad los rebrotes de la Covid-19, en casi todos los territorios cubanos, cuyo control definitivo depende, en gran medida, de la manera en que se comporte la población de cada lugar, pues el trabajo mancomunado de la ciencia y la medicina es garantía, pero no basta.

Volviendo al tema de la prevención en estos días he leído textos con mucha intencionalidad y realmente aleccionadores referidos al brote de la gripe española en 1918, cuando no existía ni test ni PCR ni la ciencia ni la medicina tenían el desarrollo que alcanzan hoy, y la situación cambió de forma favorable al percatarse de que cubriendo la nariz y la boca con una mascarilla, quedándose en casa y manteniendo el distanciamiento físico la enfermedad cedía terreno y se vencía la pelea.

También leí cartas y mensajes publicados en las redes sociales en torno a la triste experiencia de médicos que han vivido la tragedia de la Covid desde la zona roja, con pacientes graves y críticos a muchos de los cuales entubaron y murieron, sobre todo desde la aparición de la cepa Delta considerada más contagiosa y letal. El pedido de ellos se circunscribe en una palabra: prevenir.

Asimismo, son conmovedores los testimonios de madres y padres que han sentido la incertidumbre de tener a hijos pequeños contagiados e ingresados hasta en las terapias intensivas; ellos no se cansan de pedir a las personas que se cuiden y protejan a la familia porque el Sars-Cov2 puede matar o dejar secuelas terribles para toda la vida. Coinciden en que hay que prevenir.

Cuántos cubanos han llorado la pérdida de seres queridos, colegas de labor, vecinos, algunos de ellos con enfermedades de base o de avanzada edad, pero otros en plena juventud que hasta hace muy poco tiempo estaban saludables y con hermosos proyectos de vida, frustrados por la terrible pandemia que ha dejado una estela de dolor en la humanidad.

Tanto dolor, desolación y muerte justifica que el verbo prevenir sea conjugado cada día y en todas las formas, haciendo honor también al Héroe Nacional José Martí, quien anticipó frases válidas en el campo de la salud y la vida: “La mejor medicina es la que precave” y “En prever está todo el arte de salvar”.

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