Tiempos de retorno…

Estos tiempos del Quédate en casa que nos ha impuesto la actual pandemia, a muchos nos ha llenado el alma de una prosa diferente, y hasta de un pensar en verso, en una lírica sin igual para nombrar el momento, para hallarle sentido a la vida…

La vorágine con la que nos acostumbramos a vivir y que así se exigía necesitados de cumplimientos de metas de urgencia en el cada día, nos obligaba a una rapidez, que llevaba a no percatarnos todo lo que teníamos en un entorno, que estaba bien a la vista, muy cerca de nosotros, por entrar a casa a veces con un cansancio que llevaba, sin proponérnoslo, a la dureza, a pactar silencios en la familia acentuados por demás por las nuevas tecnologías, PC, tables, celulares en los que nos vemos inmersos en una necesidad de interactuar ppor las redes sociales que se hace a veces contagiosa en casa… Cada quien viviendo su mundo…

Aunque apenas nos percatábamos, hubo momentos de estar en la propia casa totalmente aislados, aún cuando no sabíamos lo que era un nasobuco ni los posibles contagios que provoca la enfermedad de hoy. Lo peor es que, sin que lo notáramos, teníamos esta prenda puesta, con la diferencia de no nos acrecentaba el calor y la sofocación que nos aporta la de hoy… Pero sí que la llevábamos bien puesta al no emitir palabra alguna sino a veces para el regaño, porque el agobio estaba ahí, llegaba tras una jornada convulsa, que se sucedía sin que respetáramos muchas veces ni siquiera el domingo, ese día de la semana que, desde pequeña, aprendí a que se reunía toda la familia, con los de adentro y los de afuera…

Hoy volvimos apreciar estos inastantes que son bien prolongados y siguen las nuevas tecnologías, incluso con tiempos largos para quienes estamos acogidos al tele empleo, pero hay más tiempo para decidir el momento de una buena conversación de reflexión colectiva… hay más tiempo para apreciar desde la mañana por donde andamos como país y en qué se ve inmerso el mundo acentuando a veces sin proponérselo el medio, quienes son los buenos y quienes los malos… Quienes los mentirosos y quienes transitan por la verdad en una mirada por igual para todos en familia…  Al punto que volví sobre un número musical de valía para mi en estos tiempos, porque ciertamente, conocimos de un auge de la solidaridad, de la unión, del amor, pero es verdad que conocimos también de la fuerza de los necios, de ahí que le dejo con ese número de Silvio que en cada momento me viene a la menta…

Para no hacer de mi ícono pedazos
Para salvarme entre únicos e impares
Para cederme lugar en su parnaso
Para darme un rinconcito en sus altares

Me vienen a convidar a arrepentirme
Me vienen a convidar a que no pierda
Me vienen a convidar a indefinirme
Me vienen a convidar a tanta mierda

Yo no sé lo que es el destino
Caminando fui lo que fui
Allá Dios que será divino
Yo me muero como viví
Yo me muero como viví
Yo me muero como viví

(…)

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