Trabajo por cuenta propia y responsabilidad ciudadana

El trabajo por cuenta propia está reconocido en la Constitución de la República de Cuba. Al cierre de  2019  había más de medio millón  de trabajadores no estatales ocuentapropistas, el 13 por ciento de la población económicamente activa del país, estaban incorporados a la actividad en sectores básicos como la prestación de servicios de transporte, alojamiento, gastronomía o producción de diversos artículos para la venta. Muchos de ellos son víctimas directas del bloqueo  norteamericano. Sus medidas  para entorpecer el turismo internacional afectan negativamente a quienes, paradójicamente, la administración Trump dice defender.

En  Santiago  de Cuba, al cierre de junio de este año había más de 37 mil cuentapropistas, la mayoría se concentran en  las ciudades como Santiago y Palma Soriano y prestan servicios en las especialidades señaladas en el párrafo anterior. Como en todo el país,durante la pandemia este importante sector  del nuevo modelo económico social cubano dio muestras de sensibilidad y compromiso social. Desplegaron iniciativas como la producción de mascarillas o nasobucos, las donaciones de alimentos a los centros de  aislamiento o la atención a personas vulnerables, por solo citar algunas.

Me referiré a comportamientos permanentes de los trabajadores particulares que prestan diferentes servicios y lo haré a través de personas cuyas acciones cotidianas demuestran que el trabajo por cuenta propia no está reñido con los valores que   la sociedad cubana preconiza y que, por el contrario, cuando se ejerce con honestidad y calidad puede legitimar aún más valores humanos como la solidaridad, la ayuda mutua y la responsabilidad social.

El trabajo por cuenta propia debe vincularse con la comunidad: esa es la máxima de  Lourdes Planas  y su esposo Ángel Luis Díaz. Son los propietarios de Swing Latino, un amplio salón de belleza que oferta además servicio de cafetería, en un local muy cercano a unos de los sitios emblemáticos de la ciudad, la Plaza de Marte.  Tienen un  proyecto  valorado por las autoridades de Lamentin y existe la posibilidad de que se concrete como parte de la colaboración existente entre Santiago de Cuba y Martinica.

Swing Latino contribuye a desarrollar habilidades en estudiantes  de escuelas técnicas, apoya su superación. Los organizan en pequeños grupos visitan hogares de ancianos, círculos de abuelos, donde ofrecen servicios gratuitos: quieren que los jóvenes sepan sobre sus orígenes y desarrollen su conciencia ciudadana. En el 2018  la instalación fue reconocida por el Gobierno por su aporte  a  la Escuela Amistad Cuba Vietnam, para niños discapacitados, una de las instituciones que prestigia al sistema educativo cubano. Ahora se alistan para continuar con su estrategia cuando comience el curso escolar.

Por su parte Carlos Bacquiè , graduado de Historia del Arte y con amplia experiencia en el diseñográfico y la elaboración de objetos artesanales,es  propietario de un taller donde se realizan productos  visuales diseñados por el mismo: carteles, pancartas,  lo que pida el cliente. Durante la pandemia el taller estaba inactivo, pero ya se reincorporó a la atención a los clientes estatales y particulares que demandan sus servicios.

Muy cerca del taller Megrapintt, hay un consultorio del médico de la familia. Los médicos y enfermeras son su comunidad. Los prioriza cuando necesitan imprimir algún texto, una encuesta, lo que sea o hacer un cartel, el los atiende  gratis. Tiene obsesión por la calidad, de su laboratorio no puede salir un producto que no la tenga. Afirma que no hay malos clientes, sino clientes a quienes complacer. Así de simple y así trabaja. Escucha cualquier opinión, pero fija sus pautas. A veces pierde dinero, pero gana imagen.

Labora todos los días del mundo y está muy atento a lo que pasa en Cuba y  el extranjero. Trabaja con delectación. Sabe oír las opiniones de sus clientes y de sus cuatro trabajadores. Cree en la insistencia y cuando uno lo ve trabajar piensa irremediablemente que al trabajo particular le hacen falta muchos Carlos, personas que sepan hacer bien lo suyo y compartir sus experiencias y sus  sentimientos con los demás.

Como ya dije una vez: “Lourdes, Ángel y  Carlos, tienen ideas claras. Saben que pueden contribuir con sus servicios a complacer a los clientes,  saben que por encima del interés personal está la comunidad a la que todos  nos debemos. Son personas con ideas claras sobre la responsabilidad social de los trabajadores particulares, y  eso los dignifica”.

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