Solanch atesora conmovedores recuerdos de Fidel

Santiago de Cuba, 26 de nov.- La jurista Solanch Sanz Suárez considera que la juventud cubana adquiere cada día un nuevo y gran compromiso con Fidel, quien la convocó a soñar y a construir un mejor país, una tarea verdaderamente de choque en la que debe estar a la vanguardia para cumplir tan importante mandato de su invicto líder.

El protagonismo de esta santiaguera fue crucial en la Batalla de Ideas liderada por el Comandante en jefe; cuando comenzó ella tenía la misma edad que Elián y sentirse parte de esa lucha por el retorno del niño al seno de su familia y a laPatria, era como exigir su propio derecho a una infancia feliz en esta tierra libre y soberana.

Graduada de la Universidad de Oriente y jueza del Tribunal Municipal de Santiago de Cuba destaca que con su participación y guía en esa cruzada Fidel enseñó al pueblo, y especialmente a las nuevas generaciones, que los valores, los principios éticos ylas ideas son la base de cualquier proceso revolucionario.

Cada jornada de esos días memorables generó un contexto idóneo para que los jóvenes asumieran decisivas misiones con la Patria, además de crecerse y demostrar que la Revolución podía contar con ellos para cualquier empeño. Ahí está la dimensión humana e impronta política del invicto líder.

Por eso al pensar en Fidel, ahora que se ha marchado, quiero verlo como un Quijote de todos los tiempos y en todas las batallas, allí donde cada cubano siente por el más próximo, donde cada uno cumpla con su deber sencilla y naturalmente, subraya Solanchcon evidente emoción.

Quien fuera oradora de 10 Tribunas Abiertas de la Revolución y panelista en dos Mesas Redondas, en los primeros años del 2000, afirma que no es posible pensar en la Batalla de Ideas, sin pensar necesariamente en la grandeza del pensamiento fidelista y de su capacidad de movilizar y aunar a las masas, con esa especial fuerza para vencer obstáculos y salir adelante.

Valora que haber tenido la posibilidad de representar el sentir de 11 millones de cubanos, y sobre todo de los niños y adolescentes, fue un gran reto, pero la confianza de Fidel en los pinos nuevos le ayudó a asumirlo como pionera desde los siete a los 11 años.

En el Cuarto Congreso pioneril, cuando a coro lo interrogamos Fidel, Fidel, qué tiene Fidel que los imperialistas no pueden con él, respondió: “lo tengo a ustedes”, recuerda Solanch con brillo en la mirada.

Yo quiero evocarlo con esperanza y con la entereza que prevaleció en cada uno de sus actos, prefiero rememorarlo en una noche sentado en el suelo rodeado de pioneros cuando comenzó a conversar sobre los muñequitos de Elpidio Valdés y la historia de Cuba, refiere.

En una entrevista con Ignacio Ramonet, señalaba que no le preocupaba la continuidad de la Patria porque hacía mucho que sus ideas ya no eran solo suyas, ya eran las ideas de todo un pueblo, enfatiza la joven jurista.

Fidel representa también la constante búsqueda de soluciones a los problemas y la infatigable voluntad de pensar a Cuba, por lo que seguir su ejemplo es seguir haciendo esa hermosa Revolución que nos legara, no solo en concepto, sino en el cotidiano quehacer, dice convencida de lo que expresa.

Con 26 años, miembro del Comité Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas y condecorada con varias distinciones por la Unión de Jóvenes Comunistas, Solanch es de la generación que no tuvo el privilegio de estar en el Moncada, en el Grama, en la Sierra Maestra ni en Girón, pero que asume con igual altruismo y la misma pasión las misiones de estos tiempos.

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