Solanch y las lecciones de Fidel

Para la jurista santiaguera Solanch Sanz Suárez constituye una lección de vida, unineludible compromiso y deber de la juventud cubana cumplir el mandato del  Comandante en Jefe Fidel Castro, quien la convocó a soñar y a construir un mejor país con todos y para el bien de todos.

  Ella tuvo un protagonismo singular en la Batalla de Ideas liderada por Fidel. Cuando esa hermosa cruzada por la vida comenzó, Solanch tenía la misma edad de Elián y sentirse parte de la lucha por su retorno a la Patria era como exigir su propio derecho a una infancia feliz en esta tierra.

 La joven jueza del Tribunal Municipal de Santiago de Cuba piensa que en esa  crucial batalla el máximo líder de la Revolución enseñó que los valores, los principios éticos y las ideas son la base de cualquier proceso revolucionario.

  También generó un contexto para que los jóvenes pudieran asumir importantes tareas con la Patria, crecerse y demostrar que la Revolución puede contar con la juventud, ahí está su dimensión humana e impronta política.

  Por eso al pensar en Fidel, ahora que se ha marchado físicamente, Solanch quiere verlo como un Quijote de todos los tiempos, allí donde cada cubano siente por el más próximo, donde cada uno cumpla con su deber sencilla y naturalmente.

  Para esta profesional de Derecho no es posible pensar en la Batalla de Ideas, sin pensar necesariamente en la grandeza del pensamiento fidelista y en su capacidad de movilizar y aunar a las masas, así lo reafirmaquien fue oradora de 10 Tribunas Abiertas de la Revolución y panelista en dos Mesas Redondas, en los primeros años del 2000.

Ella no olvida cuando en el Cuarto Congreso Pioneril a coro le cantaron Fidel, Fidel, qué tiene Fidel que los imperialistas no pueden con él, y el Comandante le respondió sencillamente: “Los tengo a ustedes”.

Y es que el Comandante representa un ejemplo de constante superación, de responsabilidad, de honestidad, de honradez y de vocación por la justicia;constituye un paradigma ético, una materialización de los valores que debemos poner en práctica para garantizar la continuidad de la Revolución.

Por eso, quiere recordarlo con esperanza y con la entereza que prevaleció en cada uno de sus actos, quiere rememorarloen una noche, sentado en el suelo rodeado de pioneros, para conversar sobre los muñequitos de Elpidio Valdés y la historia de Cuba.

Para Solanch seguir el ejemplo de Fidel es seguir haciendo esa Revolución que nos legara, no solo en su concepto, sino en el diario quehacer en cada puesto de trabajo, estudio o de combate.

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