Sostenibilidad alimentaria, una tarea de prioridad

Santiago de Cuba, 19 de mar. – Mientras Cuba se distingue por el empeño sustancial para lograr la sostenibilidad alimentaria, en el mundo escasean productos imprescindibles para el sustento por la depredación del medio ambiente y poco interés de muchos gobiernos de garantizar la vida plena de las personas.

Es comprensible la urgencia de un cambio rotundo y profundo al agudo panorama que persiste en diversas partes del paneta, donde se alzan voces en pos de acrecentar los esfuerzos por más alimentación para la población y menos guerras que provocan hambre y destrucción.

Cuba destaca por su preocupación y ocupación en un asunto tan vital para la vida, y trabaja en aras de promover eficiencia en los programas dirigidos a asegurar la alimentación del pueblo, sobre todo en el aprovechamiento de esa fuente inagotable que es la agricultura en su diversidad de renglones.

En un país agrícola por excelencia el empeño está en hacer producir la tierra, en aprovechar sus bondades que son valiosas y múltiples si hay ingenio, creatividad, consagración e intención de sacarle los frutos que ella es capaz de brindarles a los seres humanos.

La aplicación de la máxima martiana de que la tierra sirve si el hombre sirve ha dado resultados en disímiles sitios de la geografía santiaguera, porque no hay suelos que se resistan a producir si el agricultor los cuida, atiende integralmente los cultivos e incentiva las buenas prácticas en pos de que se generalicen y aporten al desarrollo.

Una muestra de ello son los excelentes resultados que ostenta el territorio  en el Programa de la Agricultura Urbana y Suburbana, en el cual acumula experiencias dignas de generalizarse.

De ahí que tareas de orden sean hoy la eficiente explotación de la tierra, incremento de los rendimientos agrícolas, encadenamiento productivo, perfeccionamiento de la contratación y comercialización de las producciones agropecuarias, cumplimiento de las inversiones en el sector y la aplicación consecuente de la ciencia y la técnica.

Igualmente constituyen prioridad el reto de avanzar en el Programa de desarrollo cafetalero, la reanimación de la ganadería y la producción de semillas certificadas.

Hasta las mujeres se suman y ofrecen contribución valiosa a esta batalla, por lo cual se reconoce el desempeño de campesinas, usufructuarias, cooperativistas que energizan los campos con su femineidad y con vocación de servicios a la nación desde un frente realmente estratégico.

En Santiago de Cuba existen historias de vida de mujeres consagradas al duro trabajo en el campo, las cuales no pierden ni su delicadeza ni su sonrisa ni su alegría característica ante el fuerte sol, la lluvia, las jornadas intensas y el frío de la madrugada, en pos de aportar a la sostenibilidad alimentaria.

Así lo ratifica la trabajadora agrícola Mercedes Peña, una recolectora de café de altos quilates, quien confiesa que se enorgullece de su labor, muy dura pero le satisface sentirse partícipe de una tarea vital para el progreso y estabilidad de las zonas de montaña.

Otra de avanzada en estos menesteres es Rosa La Rosa, la que se esmera en su preparación para aportar a la mini industria y ser eficiente en la elaboración de  productos sin aditamentos químicos, para influir en una alimentación más sana como fuente de bienestar y vida.

Es una manera de ayudar a hacer el mejor país que queremos y nos merecemos, y también de contrarrestar el criminal bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba, recrudecido con nuevas medidas y maniobras de carácter injerencista en los últimos tiempos.

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