¿UN BARRIO CHINO EN SANTIAGO DE CUBA? 3

Santiago de Cuba, 18  de mar. – Por tercera vez le expreso que conversar de un barrio chino en la ciudad de Santiago de Cuba pudiera parecer puro deseo de decir o inventar algo pero no es así. En mi presentación radial que realizo los lunes a las 2 de la tarde en el programa Concierto Informativo de la CMKC Radio Revolución de Santiago de Cuba, volví sobre este asunto, pero esta vez lancé al aire una pregunta para que los oyentes me respondieran lo siguiente: ¿Cómo se nombraba el restaurante chino que estaba situado frente al Mercado de la Plaza que se ubica en la calle Padre Pico y Aguilera?  Además, pedí que me dijeran algunos de sus recuerdos. Recibí 14 llamadas telefónicas en 20 minutos, y el resultado fue el siguiente:

  • Todos me dijeron que el restaurante se nombraba El Pacífico.
  • Ese sitio era muy familiar por sus mesas y decorados.
  • Los empleados no anotaban los pedidos de los comensales. Simplemente lo gritaban de un extremo al otro donde estaba la cocina y se preparaban los platos solicitados.
  • Un día, llegó un señor bien vestido, que le dijo al empleado: Quiero una completa y le pidió al chino que lo dijera bajito para que nadie supiera que él era un hombre pobre. Pero, el asiático gritó con voz en cuello: ¡UNA COMPLETA…BAJITO…! Y todos los presentes supieron de la pobreza de aquel hombre pese a estar bien vestido. Todos los comensales se rieron, al igual que los presentes en la cabina, y me imagino que los radioescuchas. Ah…No me puedo olvidar de decirle que se llamaba una completa a la comida servida en un plato hondo, sopero con una ración de arroz blanco, frijoles colorados, una pieza cárnica, vianda hervida y ensalada. Todo eso en su conjunto era muy barato pues valía 25 centavos de aquellos tiempos. Hoy puede costar entre 25 o 30 pesos.
  • Matilde Madrazo, una señora octogenaria, que yo le puse la historia que habla, por su memoria lúcida y envidiable, dijo que en ese tiempo ella era muy joven y la hijastra del dueño de El Pacífico era su compañera de aula. Según Matilde ambas iban para el restaurante y allí almorzaban, lógicamente gratis. Todo por que la madre de la compañerita solo cocinaba arroz blanco y huevo frito, que nosotros acá nombramos como COMIDA DE MUJER APURADA, aunque realmente tenía otro calificativo referido a las meretrices que apuraban a sus clientes para ganar más dinero con otros clientes.

Y punto. Nos vemos en la próxima. Por: Armando A. Céspedes C.

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