Un cuento tan importante para la vida que lo llevo a la página nuestra…

Santiago de Cuba, 9 de ene. – Un hombre que padecía un severo problema de miopía, se consideraba a sí mismo todo un experto en arte. Un día visitó un museo con su esposa y algunos amigos y se le olvidaron los lentes de aumento en su casa, por lo que no podía ver los cuadros claramente, aun así, no dudó en dar su opinión. 

En cuanto entraron a la galería, comenzaron las críticas a las obras de arte. Al detenerse ante lo que pensaba que era un retrato, dijo con aire de superioridad:

El marco es inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error al seleccionar un sujeto tan vulgar para su retrato. Este hombre es toda una falta de respeto”.

El hombre continuó su crítica sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja: “Querido, no estás observando una obra de arte, lo que estás viendo ahora es un espejo”.

Moraleja: En muchas ocasiones juzgamos a otros basados en nuestras propias faltas, nos es difícil reconocer que aquello que estamos observando es solo un reflejo de nosotros mismos. Por lo cual es importante ser humildes y reconocer primero nuestras propias fallas entes de comenzar a juzgar a los otros

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