Un espacio imprescindible para la calidad

Santiago de Cuba, 30 de mar. – A las puertas del XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba hay una verdadera revolución en los colectivos laborales, seguros de que sus valoraciones y sugerencias emitidas desde la base serán tomadas en cuenta y aportarán al avance de la economía en momentos decisivos para el desarrollo del país.

  Temas como la necesidad de incrementar las exportaciones y la sustitución de importaciones, el combate en el enfrentamiento a los delitos y la corrupción, y el cumplimiento de los planes de producción o servicios, con énfasis en la búsqueda constante de la calidad, han estado en la mira de los trabajadores de Santiago de Cuba.

  Y es que un buen trecho queda por andar en el terreno de la calidad, esa que es imprescindible para ser competitivos en todas las ramas de la economía y también para satisfacer las demandas como merece la población con surtidos, productos y servicios que se distingan por su buena factura.

   A favor de esa justa aspiración está el hecho de que existen las condiciones materiales y de potencia humano calificado para dar la batalla por alcanzarla en beneficio de las producciones y los servicios.

Cuba es de los pocos países del mundo que tiene un programa integral para velar por la calidad, avalada por Resoluciones Económicas aprobadas en sus Congreso del Partido, establecida en leyes y decretos, con voluntad política y estatal para obtenerla.

 También se cuenta con el legado de su sempiterno defensor, el líder de la Revolución Fidel Castro, lo que constituye un incentivo importante  para  impregnar el concepto al modo de actuar y de hacer, a sabiendas de que el socialismo, además de justicia social, debe distinguirse por la eficiencia y la calidad si verdaderamente se quiere avanzar y lograr estadios superiores de desarrollo.

  Para Jorge Giro Ortiz, representante de los trabajadores de la UEB Conservas y Vegetales, de Santiago de Cuba, se trata de defender la economía para hacerle frente al enemigo que se empeña en atacarnos por esa vía, por eso debemos sustituir importaciones pero con productos de calidad, que puedan satisfacer la demanda de la población y de sectores estratégicos, como el turismo.

Tanto directivos como trabajadores deben dar prioridad a la calidad  como arma para solucionar los problemas, y lo primero es ser disciplinados, con apego y respeto a las leyes, y que no constituya una meta, sino la búsqueda constante de la eficiencia.

Desde el triunfo de la Revolución, en su condición de Ministro de Industrias, Ernesto Che Guevara apreció su trascendencia y con certeza insistió  no solo  en diversificar la producción, sino también en alcanzar la excelencia en los productos y en los servicios.

Como precursor de los comités y círculos de la calidad, el Che consideró que era la única manera  de abrir  un horizonte amplio a  nuestras producciones en el mercado internacional.

La orden para laborar con calidad en cualquier actividad y frente está dada, no necesita de decreto ni ley ni orientación, debe ser consustancial al modo de actuación de cada trabajador, pues es una reserva que tenemos y hay que explotarla en bien de la sociedad.

Existe urgencia de utilizar sistemáticamente el sistema de dirección colectiva, involucrando a los trabajadores, en aras de su participación consciente en un asunto vital para que la economía progrese y sea competitiva; una buena muestra en este sentido han sido los análisis realizados con vistas al XXI Congreso obrero…

Estaremos así rindiendo tributo al Che, quien acuñó la tan conocida frase de que la calidad es el respeto al pueblo.

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