Un libro que bien vale la pena releer

Santiago de Cuba, 12 de dic.- A los optimistas nos seducen los inicios de año por una razón profundamente sencilla: porque sabemos que, con independencia de situaciones coyunturales aciagas podemos hacer mejor las cosas. Y siempre un buen comienzo contribuye a lograr buenos propósitos. No es un secreto vivimos en un mundo que padece de esquizofrenia global y aunque la situación de Cuba sea diferente lo que pasa en otras partes nos compete y nos afecta. Como somos tozudos apelamos a nuevas dosis de optimismo y a nuevas formas de trabajo y resistencia: ante los problemas la peor estrategia consiste en cruzarse de brazos.

En este contexto, un libro como Vale la pena (2011), del conocido psicólogo cubano Manuel Calviño deviene una posibilidad fértil para la relectura. Este texto, que recrea los contenidos de varias sesiones del programa homónimo que trasmite la televisión cubana comienza con un prefacio original, una suerte de declaración de deseos donde se articulan las propuestas del autor para hacernos reflexionar sobre nuestra propia vida, sobre nuestro aquí y ahora.  Vale la pena es un libro cómplice, escrito para cualquier tipo de público, con una estructura coherente. Un libro amigo, solidario que nos invita a entendernos a nosotros mismos y a repensar el entorno que nos circunda. En la Desiderata de donde arranca el texto puede leerse el repertorio de deseos que el libro propone:

“Que la esperanza alumbre el andar dejándonos ver los escollos y los tropiezos en el camino… Que volvamos a unirnos a la naturaleza, como parte que somos de ella…Que el trabajo sea nuestro afán de entrega, nuestra vocación de servicio… Que la familia extienda su mano generosa y rigurosa para acompañar su mejoramiento y  reorientar su alienación… Que la elección y la responsabilidad sean los escalones del destino al que se quiere llegar… Que la unión prevalezca por encima de las diferencias, de las contradicciones e incluso de los conflictos… Que el respeto y la honestidad presidan las confrontaciones…Que las ansias no se agoten y no se canse el deseo…Que la felicidad esté con nosotros en lo que estamos haciendo y haremos con y para cada uno…Que seamos capaces de trascendernos, crecer y hacer nuestra vida más humana, nuestro país más placentero, nuestro planeta más habitable… Que logremos hacer un mundo menos malo, como primer paso en la construcción de un mundo mejor….Que todos queramos hacerlo…Que nos entreguemos sin vacilación ni reservas… Que crezca en nosotros la convicción de que ¡Vale la pena! “

Como todo buen texto de su tipo, sin dejar de ser científico o simplemente porque lo es, piensa en la amplitud de su público: en el ser cubano quien quiera que sea y donde quiera que esté. Para concitar la atención del lector se apoya en dos razonamientos  infalibles: escribir como oportunidad para compartir criterios, este libro no impone, propone y lo hace desde un discurso que, sin renunciar a las peculiaridades del mensaje científico, resulta comprensible y hasta disfrutable para los más diversos tipos de lectores a quienes intenta conquistar explícitamente desde el inicio, desde los títulos de los artículos, recurso de probada eficacia porque sabemos que lo primero que incita al lector a adentrase en la ardua tarea de leer lo que otros escriben supuestamente para él, es precisamente el titular, quizá  por eso la generalidad de los títulos son incitantes , conminan . He aquí una muestra:

El camino de convertirse en persona.  – Enemigos del éxito. – Bienestar ganado es bienestar dos veces. – Problema mal planteado, problema sin solución. – Prohibido prohibir. –Enemigos inadvertidos. –El mejor afrodisiaco. – No dejes para mañana lo que pueda explotar. –Vive más quien vivir desea. –La tercera no es la vencida. –Vivir la infancia infantilmente. – Arribistas y arribados. -¿Existe el destino? – Anda, pero no funciona. –Siempre hay razones para un pero.- De los cobardes si se escribe – Diez propuestas para cuando comience el año.

El final cumple el principal objetivo que los libros de este tipo deben cumplir y que algunos autores olvidan. El profesor Calviño hace honor a sus profesiones de psicólogo y maestro. Cierra su libro con elartículo “Diez propuestas para cuando comience el año”, título con el cual quiero cierra esta invitación a la lectura y donde recomienda:

“1. Cuide su salud física y mental.2. Haga que el respeto preceda cada acto que su vida. 3. Cultive su integridad y su orgullo personal. 4. Tenga su mano dispuesta para darla a quien la necesite. 5. Piense antes de hacer, y después de hacer piense. 6. Sea firme en la defensa de sus derechos y en cumplimiento de sus deberes. 7. Haga suceder las cosas y no solo que las cosas le suceden. 8. Haga de su familia su vocación esencial .9. Cultive la fe y crea en la utilidad de la virtud. 10. Sea una buena persona.”

Estas propuestas bien pueden ser  para el año 2020. Probablemente si actuamos como nos sugiere su autor estemos trabajando para lograr quizás la máxima aspiración de un cubano respetuoso de su identidad y de su contexto, lo que nosotros denominamos el ser cubano, y esa aspiración se resume es una frase tan breve como noble: ser una buena persona, esa es la invitación del autor del texto a la que se suma este comentarista afortunado por tener la oportunidad de hablar sobre un libro tan útil como seductor.

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