Una anécdota: Beny Moré y Santiago de Cuba.

Santiago de Cuba, 25 de sep. – Hay un detalle en la vida del Beny que no es conocido y mucho menos divulgado en relación con su estancia en esta ciudad. La historia me la contó el destacado músico santiaguero, ya fallecido, Calixto Cardona, entonces Presidente de la sección de música de la Unión de escritores y artistas de Cuba (Uneac) en Santiago de Cuba, en una entrevista para un programa de la emisora Radio Mambí hace varios años.
En esa ocasión me señaló que pese a la fama y al trabajo en México, Beby tuvo que volver a Cuba en 1950, y como no tenía dinero para poder vivir, se fue a cortar caña en tierras del camagüeyano central Vertientes donde ya había vivido antes con un hermano.

En ese lugar conoció al hermano de Calixto Cardona, también cortador de caña, quien lo embulló para que viajara hasta Santiago de Cuba, ciudad donde vivía con su familia, y él accedió. Aquí radicó, según el afamado compositor santiaguero Enrique Bonne, en una casa de huéspedes situada en la calle Santo Tomás entre San Francisco y San Germán que hoy no existe como tal. Fue la época en que una única radio emisora de una provincia fuera de la capital cubana, la CMKW, Cadena Oriental de Radio, transmitía con carácter nacional. Así debutó en el programa Fiesta con Bacardí, donde hizo su primera actuación, y aquí un presentador lo nombró posteriormente como el bárbaro del mambo, ritmo de moda en 1951. Lo de bárbaro del ritmo sería después en un programa radial capitalino.

La Cadena Oriental de Radio, en aquellos años radicaba en el edificio situado en la calle de Santo Tomás y San Basilio, hoy sede de la Fiscalía provincial, y según se cuenta, después de sus actuaciones en el programa, salía hasta el bar Rialto, situado en los bajos del teatro de su nombre, a mediados de la cuadra de Santo Tomás, frente a una entrada de la Catedral. Allí pedía un trago, echaba una moneda en la victrola, juke box o caja de música, marcaba una de sus canciones grabadas en México, y mientras se daba sorbos de la bebida, le hacía un dúo incomparable a sus propios temas musicales. Beny era muy querido en esos años por el pueblo santiaguero.

Una anécdota final me hizo Calixto Cardona, y eso se lo contó años después el propio Benny Moré. El 25 de julio de 1953, recuerde esa fecha, y como un gesto de agradecimiento a los santiagueros por la acogida que le dieron en sus momentos difíciles, viajó hasta esta ciudad para presentarse en un pre-estreno, con su recién formada banda gigante, en el cabaret San Pedro del Mar, frente a la costa del Mar Caribe.

Santiago de Cuba celebraba, una vez más en esa fecha, el día de su santo patrón. La música sobrepasó la medianoche y algo más allá de las cinco de la madrugada, ya en fecha domingo 26 de julio, comenzaron a escucharse detonaciones que procedían desde la mismísima ciudad. Todos los presentes, desde los músicos, y como es lógico pensar los bailadores, creyeron que eran fuegos artificiales, pero cuando aguzaron bien los oídos se dieron cuenta de que aquellas detonaciones eran disparos. Así se ocuparon de anunciarlo los dueños del cabaret, e instaron a los presentes a que volvieran rápidamente para sus casas,

Al salir el sol sobre la capital santiaguera se fue abriendo la verdad. Casi todos pensaron que era un pleito entre los mismos guardias pero poco a poco se conoció lo relacionado con el asalto al cuartel Moncada aquel 26 de julio de 1953 por un grupo de valientes jóvenes desconocidos. La ola de persecuciones y asesinatos estuvieron a la orden del día.

Entonces, el mismísimo Calixto Cardona me confesó lo siguiente: el toque de queda fue impuesto en toda la ciudad. La soldadesca batistiana se apostó en la entrada de la Carretera Central para que nadie pudiera entrar y mucho menos salir. Enseguida Beny Moré, con los integrantes de su banda, quisieron marcharse de ciudad y cuando vieron la actitud agresiva de los guardias perdieron por completo la esperanza de irse. De pronto, una voz gruesa gritó: ¡Ese es Beny Moré: déjenlo salir! ¡Aquí todos sabemos que lo del Beny es la música! De esa forma y al ser identificado le autorizaron a salir. Solamente de ese modo se salvaron de la cruenta represión que siguió a los acontecimientos de aquella madrugada de la Santa Ana en Santiago de Cuba.

Y lo lamentable es que de la estancia de Beny Moré en Santiago de Cuba, desde donde saltó a la fama en el resto de Cuba, no se dice absolutamente nada, y eso es muy triste por no decir otra cosa. Y punto. Por: Armando A. Céspedes Calderín.

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