Una Carta Magna que reafirma el culto a la dignidad

Santiago de Cuba, 20 dic.- Como expresión de respeto a los principios y de continuidad, en el espíritu y letra de la nueva Carta Magna proclamada en Cuba palpita esa aspiración suprema, ya lograda  por la Revolución en el poder, de José Martí: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

En este diciembre de 2019, cuando estamos de recuento de lo hecho en un año de esfuerzo y conquistas, es útil consignarlo porque la Constitución de la República de Cuba, hija legítima de las que le antecedieron desde las luchas por la independencia, es fiel reflejo de la justicia social de la Revolución, empeñada desde enero de 1959 en construir un mejor país para todos los cubanos.


Por eso el nuevo texto incorpora en el Título I, Capítulo I, en su primer artículo, que Cuba es un Estado socialista de derecho, y subraya su carácter democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad y la ética de sus ciudadanos.


   Como valores supremos del ordenamiento jurídico destaca el disfrute de la libertad política, la equidad, la justica e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva, fruto de la historia, la identidad y la cultura de la nación cubana.


 En cada título, capítulo y artículo aflora ese sentido de preocupación, ocupación y defensa de los intereses y aspiraciones del pueblo, por lo cual una peculiaridad es el reforzamiento al acceso y derecho al trabajo; así como a la salud y la educación que se mantienen gratuitos y realzan su alcance como conquistas.


 El texto constitucional insiste en que el trabajo es un valor primordial en nuestra sociedad, constituye un deber, un derecho y un honor. Además, es la fuente principal de ingresos y de vida del pueblo, y se remunera en función de la cantidad, complejidad, calidad y resultados, reflejo del principio “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”.


 Aunque se incorporan conceptos innovadores en varios títulos, en el de Fundamentos Económicos se mantiene el sistema de economía basado en la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción, como forma de propiedad principal, y la dirección planificada de la economía.

Por eso, en el artículo 22 se subraya, por ejemplo, que el Estado regula que no exista concentración de la propiedad en personas naturales y jurídicas no estatales, a fin de preservar los límites compatibles con los valores socialistas de equidad y justicia social.


Otro asunto primordial: en los preceptos esenciales que establece la Ley fundamental de la República, no solo jurídicos, sino políticos y sociales, el derecho de igualdad adquiere mayor desarrollo al incorporar a los ya existentes la No discriminación por género, identidad de género, orientación sexual, origen étnico y discapacidad.


Asimismo, se hace hincapié en el derecho a un empleo digno y a una vivienda digna, pues por su sentido benefactor la nueva Constitución da continuidad al Programa del Moncada, en el cual el valiente joven abogado Fidel Castro advirtió la necesidad de lograr dignidad plena, la primera ley que promulgaba José Martí.

Que el Estado garantice a todos los ciudadanos la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz, la salud, la educación, la cultura y su desarrollo integral le otorga trascendencia histórica y política a la Carta Magna, expresión de lo que Cuba representa ante el mundo.

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