Universitarios santiagueros alzan sus voces por Venezuela

Santiago de Cuba, 2 de mar.- La semana pasada estudiantes y trabajadores de la Universidad de Oriente se reunieron en el  Teatro Heredia, de Santiago de Cuba, para repudiar el golpe de Estado en marcha contra el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela  Nicolás Maduro Moros, electo democráticamente con más del 67 por ciento de los votos, en comicios avalados internacionalmente. Los universitarios sumaron sus voces  a los miles de cubanos que han expresado su apoyo al pueblo venezolano y al chavismo.

En Santiago de Cuba la situación actual de Venezuela es tema obligado de análisis y discusión, en los más diversos espacios: en la familia, el barrio, los centros de trabajo y estudio. En todas partes el pueblo opina consciente de la gravedad de la problemática venezolana y de la posibilidad de que Estados Unidos perpetre una agresión militar disfrazada de ayuda humanitaria, que no ha solicitado el gobierno venezolano y que  esta tan claramente politizada que ni siquiera  un organismo prestigioso y neutral como la Cruz Roja  ha  considerado viable.

Nuestros medios analizan prolijamente la situación venezolana, pero por la trascendencia de la crisis actual parece prudente insistir en el asunto. El golpe de Estado en proceso viene desde el gobierno de Hugo Chávez, ahora es más evidente, tras la autoproclamación anticonstitucional del diputado opositor Juan Guaidó quien se proclamó presidente encargado, una acción planificada por  la oposición dirigida por Estados Unidos, alentada por la asunción del poder de  gobiernos como Chile, Argentina, Brasil  y Colombia, donde la derecha estaba en el gobierno desde antes.

El tutor del golpe, Estados Unidos está muy interesado en apoderase de los recursos naturales de Venezuela, en especial del petróleo y al mismo tiempo borrar del mapa político al chavismo; no hay que preguntarle a nadie, lo dicen con total desfachatez los propios norteamericanos.

La autoproclamación de Guaidó y la imposición de ayuda humanitaria, parecerían temas de una novela de ficción y concitarían a la risa sino fueran tan graves. Apoyados por una campaña mediática bien elaborada han manipulado la realidad y han sumado a personas con influencia en el mundo político y social  que creen o dicen creer en la patraña. La pretendida ayuda humanitaria además de farsa es un ejemplo  de ridiculez: su monto  asciende a  20 millones de dólares, mientras que el bloqueo ejecutado por el mismo gobierno que afirma ayudar  excede los  300 mil millones robados a Venezuela.

Una declaración del gobierno cubano el pasado  14 de febrero alertó sobre la preparación de una aventura militar  imperialista contra Venezuela disfrazada de ayuda humanitaria y convocó a la comunidad internacional a movilizarse para impedirla. En reunión con la prensa el  19 de febrero el canciller cubano, Bruno Rodríguez, analizó el discurso pronunciado por Donald Trump en la Florida y reiteró el llamado hecho por la declaración cubana. El canciller destacó que la supuesta ayuda humanitaria es un pretexto para crear una zona de exclusión y justificar una agresión militar, procedimiento utilizado por Estados Unidos contra otros países con resultados nefastos para sus pueblos.

Una intervención militar tendría consecuencias desastrosas no solo para Venezuela sino para  toda América latina, declarada en 2014 Zona de paz, para la integración latinoamericana y para el derecho internacional. Recuérdese que el Consejo de seguridad de la ONU se pronunció por el diálogo entre los venezolanos para resolver el conflicto y no por la injerencia.

Los santiagueros, como la inmensa mayoría de los cubanos, apoyamos la Revolución Bolivariana. Los cubanos sabemos lo que significa vivir bloqueados y Venezuela está bloqueada; valoramos la solidaridad y Venezuela nos ha auxiliado en momentos difíciles; por su parte Cuba ha contribuido al desarrollo de ese país hermano donde laboran más de 20  mil cooperantes, en su mayoría  personal de la salud y la educación.

Apoyar a Venezuela es como apoyarnos a nosotros mismos, por ello los jóvenes universitarios, representantes de la juventud cubana, alientan con sus voces a un pueblo amante de la paz que respalda mayoritariamente a su único presidente, a Nicolás Maduro Moros.

Los cubanos conocemos la táctica  diseñada por el imperialismo en el caso venezolano: bloquear económicamente al país para estimular el hambre, el descontento y la desesperación, para socavar la unidad cívico-militar, enfrentar  al pueblo contra al pueblo, provocar el desangramiento interno. Es el mismo guión aplicado sin éxito  contra Cuba desde 1959, adaptado a la realidad venezolana actual. El pasado 23  vino la provocación, la parafernalia mediática y el ejército se mantuvo firme.

Decía el reconocido eurodiputado Javier Couso que la provocación busca sangre, enfrentamientos entre venezolanos. Y uno se pregunta  cómo es posible que alguien que nació en su país, donde tiene derecho a dialogar, pida a otro país guerrerista por excelencia una invasión. Claro los solicitantes  buscarán algún modo de estar lejos de las balas, será que no tienen un pedacito de dignidad humana o habrán aprendido con los tutores de Miami, esos que han pedido a agritos una invasión contra su propio país: menudos  maestros que se han buscado.

Urge detener la agresión imperialista y para ello se impone fortalecer la unión cívico-militar, para persuadir al enemigo de que su intervención será derrotada y al mismo tiempo dinamizar la solidaridad internacional. Evitar una confrontación militar en Venezuela es una ganancia para los pueblos, una garantía para preservar la paz mundial severamente dañada por la política hegemónica de Estados Unidos y sus aliados.

Por Osmar Álvarez Clavel

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