Vacunas y actitud responsable para vencer la COVID-19

Hablar de vacunas es un hálito de esperanza y de vida para darle el tiro de gracia a la pandemia provocada por el nuevo coronavirus, que ahora mismo sigue enfermando y matando a muchas personas en el planeta.

En la misma medida en que talentosos hombres y mujeres de ciencia del orbe se han preocupado y ocupadopor los protocolos de tratamiento para enfrentar la Covid-19, también se han consagrado sin miramientos a la búsqueda de una vacuna salvadora que acabe con ese terrible mal.

Cuba, país subdesarrollado y afectado por un criminal bloqueoeconómico, financiero y comercial impuestoporlos Estados Unidos hace más de 60 años, puede decirseque marcha a la vanguardia en tal sentido con varios candidatos vacunales, dos de los cuales ya están en la tercera fase de ensayos clínicos: Soberana 02 y Abdala.

Desgraciadamente, no todas las naciones pueden hablar hoy de candidatos vacunales para inmunizar a sus poblaciones, nacidos del ingenio creador de sus científicos,e incluso muchos países tienen dificultades de obtenerla de quienes la fabrican.

En tal sentido,Tedros Adhanom Ghebreyes, director general de la Organización Mundial de la Salud, llamó la atención o más bien alertó en torno a laenorme desigualdad que registra el acceso a la vacuna en el planeta al expresar:

“Debo ser franco: el mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico y el precio de este fracaso se pagará con las vidas y el sustento de los países más pobres”.

Por eso se ha reiterado que para vencer una pandemia tan contagiosa y letal a escala mundial será imprescindible la colaboración, la cooperación que podrían ser muy efectivas si fueran más generalizadas y que Cuba siempre ha estado y estará dispuesta a ofrecer.

Como la vacuna solo no basta, al transitar por un escenario muy complejo en el enfrentamiento y control de la COVID-19, Cuba insiste en que es más necesario que nunca mantener y consolidar una conducta cívica responsable en la que decide el uso del nasobuco, el aislamiento físico, y permanecer en casa.

A la certeza de que los hogares constituyen una verdadera fortaleza ya que representan una de las principales barreras de contención para evitar el contagio, se suma la solidez del sistema de salud de Cuba, cuya razón de ser es la protección de los seres humanos, curar y salvar vidas, como un derecho esencial de las personas.

Para afianzar el cumplimiento de las medidas estratégicas, oportunas e inteligentes de las autoridades del Gobierno y el Ministerio de Salud Pública, el comportamiento disciplinado de la población continúa siendo clave, como ha repetido el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Minsap.

Esa actitud cívica responsable de cada ciudadano apuntala y afianza la altruista labor del personal de la salud, consagrado a la atención esmerada de pacientes, su cura y salvación a riesgo de su propia vida, reflejo de una vocación humanista que no es nueva, pero siempre fortalece por ser la cosecha de virtudes y valores esenciales forjados por la Revolución.

Entonces continúa el combate, con el mismo ímpetu para seguir colocando en lo más alto la bandera de la actitud cívica responsable de cada ciudadano, con el propósito de darle el toque final, el tiro de gracia a la COVID-19, manteniendo la familia en casa y el aislamiento social en primer plano.

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