Vilma Espín y los círculos infantiles

Por Lourdes Palau Vázquez

Santiago de Cuba, 10 abr.— Hace más de cinco décadas, un 10 de Abril, se inauguraron los círculos infantiles en Cuba con la apertura de tres en la capital. El objetivo fundamental de las instituciones, que muy rápidamente se multiplicaron por toda la isla, ha sido el cuidado y atención de los niños para que sus madres se puedan incorporar de manera activa a las tareas de la Revolución,. Era una idea de Fidel que recibió el respaldo incondicional, el empeño, la ternura y consagración de una mujer, Vilma Espín Guillois, la presidenta eterna de la Federación de Mujeres Cubanas.

Para aquellos años en que la naciente Revolución se erguía victoriosa, la fuerza de la mujer fue necesaria, al igual que la del hombre, para poder edificar la sociedad que para entonces se avizoraba: corrían tiempos en que las cubanas desasían poco a poco de las cadenas, vistas como figuras para procrear, encargarse del cuidado de la familia y acceder a los prejuicios machistas.

Vilma era del criterio, y así lo expresó en reiteradas ocasiones en aquellos años, de que las propias mujeres no estaban convencidas de lo que representaban los círculos infantiles. Con franqueza manifestaba: ’’Hasta que no tengamos suficientes Círculos Infantiles, la mujer no habrá sido liberada suficientemente. Dentro de poco tiempo van a necesitarse mucho los brazos de las mujeres’’. Y con ese convencimiento puso todo su empeño en consolidar y perfeccionar cada día estas instalaciones.

Así de forma sucesiva se crearon escuelas para la preparación de las compañeras que trabajarían en los círculos, para aquellas que ejercerían como directoras, de asistentes, orientadoras de salud… Se movilizaron cientos de federadas para colaborar económica y materialmente con la construcción de los círculos, se adaptaron locales para estos fines y en cada una de estas actividades lideraba la querida Vilma.

Su empeño fue a los más mínimos detalles, como aquella sugerencia de que ningún círculo tuviera cerca de cemento, sino cercas perles para que los infantes vieran al pueblo y a sus padres, y estos a ellos. Estuvo al tanto de todo: de las condiciones para que no solo se asegurara el confort sino también la atención médica y estomatológica, el diseño de las ropas de los infantes y de sus asistentes, de los asientos para los pequeños, así como de la alimentación adecuada para su desarrollo físico y mental.

Vilma fue capaz de convocar a personalidades del arte y la cultura como el escritor Herminio Almendros, la compositora María Álvarez Ríos y el cantautor Bola de Nieve, para preparar a las mujeres que se encargarían de la atención de los niños.

Las compañeras que trabajaron cerca de Vilma han expuesto muchas veces su espíritu maternal, asegurando que a sus hijos los sintió desde el embarazo, los alimentó y a pesar de sus múltiples tareas, siempre estuvo al tanto de ellos; y luego de sus nietos, y ese amor lo trasmitió a la actividad que le tocó dirigir.

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