Vilma y las mujeres en tiempo de Revolución

Santiago de Cuba, 9 de mar.- Abundan ejemplos de mujeres que han debido existir, luchar, flaquear y vencer para que las de hoy sigan tras sus huellas, escribiendo esa difícil  historia de construirse camino propio.

Su grandeza en el proceso revolucionario cubano bien podría estar representada por la patriota Mariana Grajales, madre de la estoica estirpe de los Maceo; o Ana Betancourt, quien se anticipó a la época alzando su voz para proclamar y salvaguardar los derechos de la mujer.

Otros nombres podrían sintetizar su valor e hidalguía en todos los tiempos y las historias aún anónimas de aquellos días de combate silencioso o frente a frente del enemigo: Haydée Santamaría, Melba Hernández, Celia Sánchez, Vilma Espín…

Inscritas están todas en esa leyenda de heroísmo y rebeldía únicos tejida antes, durante y después del triunfo de la Revolución. Para honrar a cada una también se fundó la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que la vípera concluyó su X Congreso con la mirada puesta en el futuro.

Bajo la guía e inspiración del Comandante en Jefe Fidel Castro nació la organización el 23 de agosto de 1960, cuando se puso la primera piedra cimentada con el protagonismo y la pasión de las manos femeninas en la edificación de la Patria libre.

Desde entonces y hasta su último aliento las cubanas tuvieron el privilegio de que estuviera al frente de la FMC Vilma,la combatiente clandestina, la guerrillera de la Sierra Maestra, devenida Heroína de la Revolución y paradigma en la forja de virtudes en las nuevas generaciones.

Su ejemplo ha sido el legado más perdurable para las mujeres de hoy, que lo han tomado como bandera para conquistar derechos y espacios; exigir un puesto en el combate y en el trabajo;  ocupar responsabilidades en sectores estratégicos, y servir con desinterés a otros pueblos hermanos.

Esa vocación de ser útil, estar en la primera trinchera del deber, de dar el primer paso para cumplir tareas,  sin olvidar la condición de madres, esposas e hijas en la formación del relevo, es una enseñanza de Vilma con plena vigencia.

Nuestra organización tiene el mérito de atesorar la madurez de los años y la vitalidad del primer día, y lo evidencia el hecho de que seguimos trabajando con ahínco, conquistando espacios, asumiendo misiones y, sobre todo, comprometidas con el futuro, piensa la veterana federada Felicita Capote.

 Para la joven Mirelbis Ambruster, quien nació un 23 de agosto hace 23 años, es un honor pertenecer a una organización de mujeres orgullosas de ser una poderosa fuerza al servicio de la Revolución.

Nereyda Barceló, periodista y combatiente que trabajó con Vilma por varios años, considera que las actuales y futuras generaciones tendrán que venerarla por su fidelidad a Fidel, como intérprete ferviente y creativa de las ideas del eterno líder de la Revolución.

 Los cubanos y cubanas de esta época tienen en la vida y obra de Vilma Espín una fuente inspiradora para protagonizar las mejores acciones y engrandecer la Patria, a la que ella entregó todo sin mirar de qué lado se vivía mejor, sino que qué lado estaba el deber, destacó Barceló.

  Y es que en esta Heroína se fusionaron el valor y entereza de Mariana Grajales, la visión anticipadora de Ana Betancourt para luchar por la emancipación y los derechos de la mujer, y la fidelidad y pasión de compatriotas como Haydée  y Celia.

Por: Aída Quintero Dip.

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