Vital la ciencia en la estrategia socioeconómica de Cuba

Cuba se ha tomado muy en serio su condición de abanderada del desarrollo de la ciencia en función de las necesidades de la Revolución, que abrió un horizonte amplio para el país y a todo aquel con talento y espíritu de consagración para recorrer un camino espinoso pero edificante en beneficio dela economía y la vida.
En esa línea de acción y con la máxima y las expectativas de incrementar cada día más la calidad de vida de la población, avanza en la isla la implementación de un modelo gubernamental de gestión de la ciencia y la innovación, que ha tenido visibilidad y positivo impacto en el combate tenaz frente a la Covid-19.
Resultados potencialmente alentadores ponen a prueba el compromiso, la inteligencia, la capacidad investigativa y creatividad de hombres y mujeres de la ciencia, a quienes alienta el supremo interés de ponerla al servicio del pueblo y de la nación.
Igual que esta rama fue y es pilar decisiva en la lucha para enfrentar la pandemia por la Covid-19, la implementación de la Estrategia de Desarrollo Económico y Social en la nueva normalidad debe encarar y desafiar respuestas en la gestión de la ciencia y la innovación, una dirección de trabajo sumamente necesaria para los propósitos del presente y futuro.
Si no fuera suficiente el aval que distingue a esta pequeña isla con vacunas que protegen de enfermedades y sirven a personas requeridas no solo de Cuba sino de diversas partes del mundo, ahora se empeñan en los ensayos clínicos de cuatro candidatos vacunales contra la Covid-19: Soberana 01 y Soberana 02, Abdala y Mambisa.
“Hemos construido un fenómeno llamado Soberana, que nos trasciende, pues como símbolo de esperanza ha logrado convertirse en el espíritu de un país y su Revolución” afirmó Vicente Vérez Bencomo, director general del InstitutoFinlay de Vacunas.
Al altruismo, amor, ingenio y vocación de servicio al país que los vio nacer y a la humanidad,se debe ese bálsamo obra de generosos y osados científicos, quienes proporcionan un hálito de esperanza ante una enfermedad tan contagiosa y letal que tiene en vilo al planeta y a su tierra hace más de ocho meses.
La ciencia al servicio de la salud es ahora mismo su cara más visible en pos de curar y salvar vidas, pero no hay dudas de que ese ejemplo dará nuevas energías al ingenio de los científicos en el aporte que debe hacerse en beneficio de la economía y la sociedad, sobre todo en la producción de alimentos, como ha solicitado la máxima dirección de la nación.
Grande es el compromiso de la comunidad científica hacia estas urgencias, en pos de la innovación y solución de problemas en los más diversos ámbitos de desempeño, lo que refleja la continuidad de una tradición en la que ciencia, cultura, pensamiento revolucionario y emancipación social forman una unidad, en la que la acción y las ideas de Fidel constituyen paradigmas.

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