Vuelven los carretilleros a la calle…

Quizás para quienes nos lean desde la capital del país, y otras provincias sobre   lo central y occidental, el carretillero NO resulte apenas una figura importante y hasta pueden que la cataloguen del pasado o del área de Comunales en esa recogida de desechos sólidos en barriadas donde resultan esenciales ante las fallas de la modernidad del carro colector.

Y nada de confundirlo con el carretonero…

Para santiagueros, el carretillero es parte de una cultura sobre todo una vez que comienza el quinto mes del año y el mango de bizcochuelo, como fruta líder, se enseñorea en grandes cantidades, sabiéndose apetecible por estos tiempos.

Es entonces cuando el pregón con su peculiaridad aparece con más fuerza, y hasta recordamos ese número musical de Félix Benjamín Caigne que en toda Cuba se conoce y que a pesar del tiempo todavía hoy bien se tararea…

Frutas!, quién quiere comprarme frutas// mango del mamey y bizcochuelo// piña, piña dulce como azúcar cosechadas en las lomas del Caney.// Traigo rico mango del mamey// y piñas qué deliciosas// son como labios de mujer.

Ese pregón prendió y hoy lo evocamos, incluso el afamado Miguel Barnet también ha elogiado el sentido mágico y la riqueza metafórica de estas voces con muestras suficientes, que se han hecho populares y sobrevivido al paso de los años, pues muchos de nuestros compositores más renombrados, cultos o populares, se han inspirado en melodías de pregones y las han incorporado a sus obras como estribillos.

Cierto… El pregón y el pregonero constituyen todo un sortilegio de mercadotecnia utilizada por vendedores quienes sin saberlo, se van convirtiendo en vivas estampas del ir y venir de por determinadas barriadas de la ciudad y precisamente, los carretilleros no han quedado atrás…

Los volvemos a encontrar…

Cuando ya la pandemia va cediendo, sobre todo en Santiago de Cuba sin casos de sintomáticos de la covid-19 por varios días, a partir de ya se toman las medidas para que, con toda disciplina, un carretillero identificado con pullover  y gorra roja, y con una carretilla de mano pueda volver a pasearse por nuestra barriada o detenerse en una esquina y vender con precios regulados, las cotizadas frutas en estos momentos y más que nunca, demandadas a domicilio ante el Quédate en casa…

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