Zeida Suárez Premier, la primera santiaguera que estuvo junto a Fidel como miembro del Consejo de Estado

No todos la conocen, pero tras la bondad de su rostro, y la sencillez de  su actuar, hay una santiaguera  que acumula una impresionante   historia, de la cual se habla poco, pero define su personalidad.

Zeida Suárez Premier,  es  una de las féminas  que cuando aún se promovía con intensidad la igualdad de la mujer,  pudo dar el salto que la convirtió en la santiaguera que llegó a ser parte del Consejo de Estado y a estar muy cerca del líder cubano Fidel Castro Ruz.

“ Esa fue una de las más importantes  etapa de mi  vida. Recuerdo que era  la Presidenta del Comité de Control y Revisión  de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC)  en la provincia de Santiago de Cuba.

Fue  en esa oportunidad cuando me dijeron que iba a representar a la organización juvenil  en el Consejo de Estado. Por primera vez entraban otras mujeres porque hasta ese momento solo estaba Vilma Espín Guillois, una dirigente histórica de nuestra Revolución. 

Ese momento significó algo muy importante que marcó mi vida porque ya demostraba que  era la continuidad de la educación recibida sobre todo de mi madre,  quien había sido luchadora de la clandestinidad,  fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas y de los Comités de Defensa de la Revolución.

P:   Fueron 30 miembros del Consejo de Estado que presidió Fidel Castro Ruz, y entre las 4 mujeres (Mercedes Díaz Herrera, Vilma Espín Guillois y Lidia M. Tablada Romero) estaba Zeida. ¿Como la joven  diputada  pudo enfrentar la tarea?.

Zeida: La enfrenté con mucha valentía porque tuve la ayuda de los dirigentes de la provincia, especialmente de Esteban Lazo Hernández quien era el Primer Secretario del  Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba en  este territorio. 

Cuando él supo que una joven de la provincia iba a integrar el Consejo de Estado, me realizó la entrevista junto con Machado Ventura,  y esos fueron los primeros momentos impresionantes para mí. La primera  santiaguera en integrar el Consejo de Estado  era yo y la más joven de todos los miembros.  Jamás lo podré olvidar porque cada vez que nos reuníamos Fidel inmediatamente iba para donde estaba la santiaguera, él me echaba el brazo y siempre me decía: que lindo que sea una santiaguera la primera en integrar el Consejo de Estado.

P:  Imagino que  fue una sorpresa para usted con solo  29 años  integrar el Consejo de Estado.

Zeida: Sí. Recuerdo que mi elección  en  ese momento para el Consejo de Estado  también respondía  al llamado que había realizado en aquellos momentos el General de Ejército Raúl Castro Ruz, de dignificar a la mujer negra y de tener en cuenta a todos los sectores de la sociedad. Y ese momento en que se cumplía la política trazada por el Estado cubano constituyó un privilegio para mí.

P:  En esa etapa de la vida estuviste  muy cerca del líder cubano Fidel Castro Ruz. La primera vez que lo viste en plena sesión de trabajo experimentaste  algo muy especial.

Zeida: Sentí algo tan especial en mi vida que cuando  mencionaron mi nombre para subir a la presidencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular  en la Tercera Legislatura en mil 986 me quedé sin habla, no podía caminar. Recuerdo que Robertico Valdés, quien también era diputado, estaba sentado a mi lado y es quien me tuvo que llevar hasta la presidencia y cuando vi a Fidel fue algo muy impresionante y aun no lo podía creer,  él me abrazó y dijo: Una santiaguera  y qué clase de santiaguera. Eso no lo puedo olvidar nunca.

También recuerdo que la única mujer  que no estaba casada era yo. El día de mi boda el primer regalo fue el de Fidel, él me envió un precioso  ramo de flores,  además, una comisión  orientada por Fidel desde La Habana   estuvo conmigo en ese momento.

 Siempre tengo presente que luego de parir a mi hijo,  tuve que participar a los tres meses en una reunión, como estaba dando pecho me  me sentí mal  y enseguida llamó a Vilma para que me  llevara para el Hospital pues estaba con fiebre de cuarenta. Son detalles que no  puedo olvidar porque Fidel estaba al tanto de todo. Me ingresaron en el Cimeq  (Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas) dos días y hasta  allí fue  el Comandante a verme  junto con Senén Casas Regueiro.

Nunca imaginé que  el líder histórico de la Revolución, un hombre con tanto trabajo, con tantas ocupaciones y preocupaciones pudiera  darse cuenta que alguien que entró nuevo al Consejo de Estado tuviera problemas de salud y que encontrara  tiempo en su apretada agenda de trabajo  para visitarme en el Hospital. Ahí comprendí el humanismo del Comandante.

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